En un post anterior escribimos algunas líneas muy biográficas sobre la experiencia y los objetos involucrados en el pedalear con los hijos chicos. Por ahora, nuestros repasos se centran en las ciclocircunstancias de los menores de tres años porque hasta ahí, mayo de 2010, llegan nuestros saberes. Esperamos las notas y comentarios de otros amigos perdidos en el cibercicloespacio que nos comenten y nos preparen para compartir con los chicos más grandes. Hasta ese momento van algunos productos del mercado local, anotaciones al margen y alguna anécdota tan peregrina como las llantas que sostienen nuestro andar.
El casco
Como todos los accesorios para pedalear lo mejor es comprarlos en bicicleterías. Si bien es un gremio difícil (tanto lo es, que pese a mi torpeza voy a tomar un curso de mecánica) ellos saben y por lo general tienen los productos con normas homologadas. Uno de ellos es el casco para los chicos. Si bien los hay con distintos motivos y colores, una de las cosas que no podemos dejar de fijarnos es que cumpla alguna norma de fabricación e impacto. Algunos de los cascos que se venden en jugeterías no tienen ninguna norma por lo que son sombreritos de plástico adornados con motivos televisados. Un certificado común para los cascos es el de la Comunidad Europea (CE) y el sello suele esta estampado en el interior del mismo. Un casco tipo puede durar muchos años si tiene un regulador de diámetro de cabeza. Quienes lean inglés pueden visitar la página BICYCLE HELMET RESEARCH FOUNDATION
La sillita delantera
La única condición para sentarse en ella es que el bebé mantenga con claridad y control una posición erguida. Si logra sentarse bien y relacionarse con las cosas desde esa posición, ya está listo para salir a rodar en una sillita delantera. Llevarlos allí es una de las experiencias más gratificantes para ambos por lo sencilla y divertida. Estas sillitas se ajustan al estén (lo que sujeta el manubrio) por lo que solo se pueden usar con los integrados (ej. los estenes y manubrios de las playeras). Si bien el mercado local no es muy prolífico en diseños y calidades, nosotros afirmamos que la sillita de plástico que se vende en cualquier bicicleteria bien de barrio, minimalista en sus formas, suele ser suficiente y segura a la vez. Con una calcomanía oportuna de los backyardigans o algún ser del universo similar, el objeto cobra una estética reconocible. Sin hacer una apología romántica de lo sencillo, la sillita básica nos garantizará diversión y piropos (escucharemos por la calle, como brisas; qué lindo, qué divino…) sin gastar mucho en designers. La seguridad la generamos nosotros con nuestro andar sereno y amigable. Eso sí, el límite de acuerdo a nuestra experiencia ronda los diez kilogramos. Las sillitas que hemos visto en mercado tienen una suerte de cinturón de seguridad cruzado. Recomendamos complementarlo con una correíta de mochila o camping, que realice un ajuste cruzado de los hombros hacia abajo, principalmente para evitar que al dormirse, nuestro niño adopte una postura ciclofetal que lo deje muy suelto. Con respecto a las bicis, digamos que con una “playera” en buenas condiciones y con frenos en las dos ruedas como condición excluyente alcanza y quizás hasta sobre. Total, nos proponemos explorar nuestro barrio a una velocidad desconocida; que es casi como dar la vuelta al mundo.
Alforjas.
No tengo dudas de que una de las cosas que puede hacer del ciclismo una experiencia desagradable para el cuerpo y la mente, además de una mala postura del sillín o una bici en condiciones de olvido; es cargar con objetos en la mochila. La espalda sufre, la gravedad cambia, el pedalear se convierte en un vuelo torpe y gallináceo. Como todos los padres aprenden, un bebé viene acompañado por unos cuantos metros cúbicos de ropas, pañales, leches y mamaderas. Las alforjas, sujetas al portaequipajes trasero no solo nos brindarán muchísima comodidad, sino que además nos permitirán cargar el termo, el mate y algún libro o diario dominguero. Mayor volumen, mayor autonomía, mayor comodidad. Hoy, por suerte hay una gran variedad de alforjas en el mercado, nosotros sin querer ser la Para Ti, recomendamos especialmente las que son individuales ya permiten modular mejor la carga (en la más grande de las carteritas tipo triángulo, las que se cuelgan del cuadro, entran dos pañales y las toallitas. Un poco jugado pero…)
En próximos post seguiremos abordando temas como la silla trasera, los carritos de arrastre y unos productos que llamaremos genéricamente Follow Me. Dejamos un videíto de la bici europea Taga, solo para que nos de un poco de envidia.
PD: Recomendamos visitar el sitio Bicifamiliar para obtener un vista de cosas y productos no disponibles en el mercado local. Pero que invitan a imaginar.
