En el primer post que publicamos sobre mujeres y bicicletas recordábamos que a finales del siglo XIX y comienzos del XX muchas mujeres, “verdaderas protofeministas, por lo general de clases altas, encontraron en la bicicleta además de un vehículo que les proporcionaba movilidad individual sin necesidad de chaperones, la oportunidad y el símbolo para manifestarse en contra de las distintas formas de opresión que se ejercían sobre ellas y sus cuerpos” ilustrados por ejemplo, en los vestidos con corsé.
Hace unos días nos sorprendió el testimonio de una activa participante del foro de Masa Crítica Buenos Aires donde se expresaban sentimientos parecidos a los de aquellas primeras mujeres al pedal. Para nosotros sus decires son también testimonio de la silenciosa revolución en curso en el ciclismo urbano porteño que, como en el siglo XIX; parece tener a las mujeres como protagonistas principales. Lo transcribimos:
“…en estos días ando sin bici y ya sabemos que sin bici, se sufre. Se sufre el bondi (y con él, algunos temibles colectiveros), la caminata larga, el extrañar esa hermosa sensación entre las piernas, el BOLUDA CORRETE! que tan poco me importa cuando voy en la bici.
Pero llegó el sábado a la noche, y lo que más extrañé fue la confianza, la libertad y la seguridad que me da el salir a la noche acompañada con la bicla. Se cree que las mujeres a la noche no tienen que viajar solas, esperar a que alguien las acompañe a la parada del bondi y esperar juntos, y en caso de andar sola, llamar un remis y pagar el viaje a casa. Y ayer salí sin mi bici y un poco empecé a creerlo yo también. El colectivero, cuando le digo “¡al Ameghino por favor!” me preguntó horrorizado “¿y te vas a bajar sola ahí?”… todo el viaje con el pánico de caer en ese parque que tantas veces visité de noche… ese pánico quizá innecesario que me metió el colectivero no me dejó disfrutar los viajes de mi noche…. Disfruto el triple salir de la fiesta cuando a mí se me dan las ganas y sentir el viento y la libertad, quizá cantando la última canción que bailé, quizá callada. Yo elijo y por eso lo cuento… para contagiar y para compartir…Nunca estás sola con la bici!”
Los hechos que nuestro ojímetro registra con su reconocida imprecisión e imparcialidad, nos hablan de la cada vez mayor cantidad de mujeres de todas las edades, peinados y dedicaciones pedaleando en la diversa Buenos Aires, al punto de ser casi la mitad de los biciandantes. Las vemos atravesar la ciudad en las mañanas, las tardes y las noches; por lo general listas para bajarse a sus ocupaciones, muchas vistiendo libertarias ciclopolleras con y sin motivos estampados en sus telas (N de R. denominamos ciclopolleras a las polleras con calzas debajo).
Hemos notado que las ciclistas porteñas tienen una actitud pedalera muy distinta a las de sus colegas varones. Mientras los muchachos, en cualquier esquina con semáforo, recrean la ancestral y milenaria pelea del tamaño y se desafían a mantener el equilibrio sin bajarse de los pedales o a esprintar como si estuvieran en una final de los seis días de Flandes – Gante; ellas solo pedalean seguras y atentas a las circunstancias de la calle, porque saben que el camino lo es todo. Una cercana noche nos vimos maravillosamente vencidos en la subida de la calle Río de Janeiro por una joven pedalista que circulaba por la mano izquierda, con una cadencia tan infernal como despreocupada. Nos ganó y en el mismo acto triunfó sobre el falismo urbano automotor, sin saber que competía.
Las porteñas pedalean en bicicletas que por lo muy urbanas y transformadoras no tienen mayores sofisticaciones que el pedal, la cadena, una luz, un canasto delantero y el color con que se distinguen. Pareciera que en esa actitud minimalista encontraran un espacio de libertad mecánica frente a los asiáticos y carbonados fetiches bicicletísticos. Tienden a predominar las bicis denominadas “de mujer”, cuya principal característica es una caída pronunciada del caño superior del cuadro – nos gustan mucho las bicis “de mujer” con un manubrio de carrera: en su hibridez encontramos belleza-. Sin embargo, cada tanto en el centro de la ciudad o en la Masa Crítica, nos sorprende una pollera cruzada sobre un cuadro “varón”; como si a las bicis o a sus dueñas no les importara el rol de género que les dieran sus fabricantes, disfrutaran la diversidad y se emocionaran lívidamente en ese desafío.
Muchas son las hipótesis que podemos proponer sobre la presencia de las porteñas al pedal. Pueden colarse por allí cuestiones vinculadas al bienestar físico y al consumo calórico, a la irresuelta cuestión de la diferencia de ingresos entre varones y mujeres y su consecuencia sobre las formas de transportarse, entre muchas otras. Aún así, sentimos que prevalecen sin más, los claros argumentos sobre la autonomía y la libertad que esgrime con naturalidad nuestra forista.
Quizás por eso nos extrañó (o no tanto) que en una reciente publicidad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que promociona el uso de la bicicleta aparezca un hombre solo, vestido de saco y corbata, sobre un vehículo difícilmente reconocible como bicicleta para el hombre de la calle (las plegables tipo dahom son muy lindas pero…), en una actitud dominante, veloz y quizás imprudente para la calle como el hacer willis; destrozando ganador, un cartel con esquirlas de luces. Este icónico hombre se exibe en una actitud propia del macho proveedor -blanco, clase media, media alta-, actitud muy lejana a las de las musas del pedal que inundan Buenos Aires con su tranquila y orgullosa autonomía.
Publicidades aparte, parece haber llegado la hora, estimados ciclistas varones orgullosos de su género, que aprendan y aprendamos a andar “a rueda” de las bicicletistas porteñas con amor y humildad, no tanto para evitar el viento en nuestra contra; sino para rodar enlazados en un fuerte e indenetenible viento a favor.
PS. Esta revolución no es patrimonio de las porteñas, aunque sean a las que más apreciamos. Cosas similares están pasando en Chile y México por quedarnos en nuestra América. Los invitamos a visitar nuestra página con recursos sobre género y bicicletas aquí.





Cada vez más aplausos!!!! Cada vez más de pie!!!!
Ando en bici desde que dejé el triciclo, no para quemar calorías ni endurecer músculos, sino por adicción… si paso varios días sin subirme a mi bici, una tristeza pesada me posee. cuando llueve muchos días seguidos, empiezo a deprimirme y no sé qué me pasa, hasta que me avivo “claro, la bici”, y me pongo mejor soñando con rodar bajo el sol
el “pelotuda” que nos gritan (sobre todo los tacheros, se sabe…) se nota que les sale del medio de su machismo herido, les dolerá reconocer que en realidad no somos boludas, ni pelotudas, ni huevonas… tenemos ovarios y amamos pedalear la calle, seguras, y poseerla con guerrera femeneidad.
Mi bici es de hombre y es lo más (voy siempre siempre de pantalón), entre otras cosas me permite llevar a mi hija en el caño, sobre un almohadón, y pilotear abrazándola!
Al parecer en el Gobierno de la Ciudad prefieren que los hombres hagan (sean Bruce) willis y que las mujeres permanezcan al costado, junto con otras mayorías que no merecen ni voz ni voto, a su juicio.
¡Fuego al marketing también!
Excelente nota! Muchas gracias! Yo soy una de esas mujeres porteñas que pedalean atentas, y a la vez disfrutan de la libertad de “volar” en bici. Es cierto! cuando estás con tu bici, nunca estás sola! La sociedad ha evolucionado, ya no vamos detrás de los hombres, aunque de algún modo se quisiera mantener esa forma, y éste, es otro ámbito donde nuestro lugar y que “somos capaces de” lo vamos estableciendo. Saludos y gracias! nuevamente.
Un buen articulo, me gusto bien ligero pero con un alto nivel de reflexión, me gusto mucho la mirada cotidiana, se puede ver el uso de la bicicleta cotidianamente, se siente cada palabra desde el día a día, les dejo también con unas pequeñas reflexiones sobre el mismo tema http://andandoenbicicarajo.wordpress.com/2011/05/11/carishinas-una-apuesta-mas-alla-de-la-bici/, no tan elocuente como ustedes, además porque hablo desde mi entendimiento, hombre, macho, de genero cuestionable, en ecuador la discusión de las mujeres sobre la bicicleta esta muy ligada al trabajo institucional y no al movimiento social, con esto no digo que no exista un trabajo de genero, lo que no hay es un espacio de discusión política que discuta desde la bicicleta a la mujer, me gusto el blog lo seguiré siguiendo…
saludos
luis
es un agrado saber que alrededor del mundo entero el movimiento cilista esta en una verdadera explosión
No lo dudes Grillobike. Además existe el efecto llamada por el que cuantas más gente en bici más se deciden a probarla; por eso es tan importante el papel de las mujeres haciendo sus desplazamientos en bici. ¡Lo vereis con el tiempo!
Un saludo.