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290620122569Te presentamos un artículo que publicamos en la reconocida revista “Transporte y Territorio” del Instituto de Geografía de la Universidad de Buenos Aires, donde desarrollamos por qué la bicicleta tiene un enorme potencial para enfrentar el flagelo de la violencia vial, colaborar en la pacificación del tránsito y democratizar los espacios viales. Podés leerlo aquí.

 

 

 

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Ya hace más de cuatro años que nos hicimos cargo de los muchos mensajes que llegaban al blog preguntando si conocíamos, sí sabíamos, si teníamos alguna idea remota de algo o alguien que enseñara a andar en bici a personas que por todo los motivos posibles en este universo no lo lograron en la infancia. Los mensajes eran conmovedores porque conmovían toda nuestra idea de cambiar el mundo en, con y desde la bicicleta. Si realmente la bici es un vehículo de transformación de la humanidad contemporánea, de emancipación y lucha contra la violencia vial tal como pensamos ¿qué hacer con los que no aprendieron? ¿qué lugar ocupan en nuestro pago bicicletista? ¿será que no saber andar puede ser usado como un estigma por ciclistas enfervorizados y energúmenos? O mejor ¿puede alguien decirse biciactivista y no generar un espacio para aquellos que no saben andar y quieren hacerlo?

La otra conmoción que nos producían estos mensajes se relacionaba con la labor de aprender. Acostumbrados a pensar que todo saber se legitima no por el saber mismo sino por la institución que se apodera de ese saber, nos frenaba un poco el hecho de no tener una manual ni hacer una academia para enseñar a pedalear. Investigando, encontramos un maravilloso texto de una educadora y militante norteamericana por la igualdad llamada Frances Willard (1839-1898), que en 1895 escribió el libro “Una rueda dentro de otra rueda. Cómo aprendí a andar en bicicleta”. En él, relata las peripecias que tuvo que atravesar para aprender a pedalear con cincuenta y tres años y encima, en el final del siglo XIX. Willard sostenía que el sencillo hecho de que las mujeres  resultaran tan aptas para pedalear como cualquier varón, era una demostración práctica, clara e indiscutible de la igualdad entre los géneros. Extraña conexión pensamos, casi todos los mensajes que nos habían llegado provenían de mujeres y de hecho han sido mujeres de todas las edades y en una abrumadora mayoría (ocho de cada diez) las que participaron de los encuentros. Pareciera que ellas no sólo están más dispuestas a superar las zoncera de los pudores o los preconceptos, sino que como a finales del siglo XIX y principios del XX, ellas siguen encontrando en la bicicleta un vehículo de libertad.

Enlazados con la Willard -nosotros no teníamos certificado de instructor y las mujeres no votaban cuando ella escribió su libro- desformateamos nuestras cabezas y aprendimos que solo podíamos saber el cómo enseñar si respondíamos el cuándo hacerlo.

Hoy, después de mucho ensayo y error desarrollamos algo cercano a un método de tres sesiones que incluyen paseo en tándem, tripulado de manera impecable por el querido amigo Guillermo Pablo Koch, al que conocimos corriendo La Etapa y hoy es un virtual coorganizador de estos encuentros. Hoy los encuentros los realizamos en la Universidad de San Martín y son parte de las labores de extensión universitaria que realiza esa casa de estudios. El apoyo y compromiso de la Secretaría de Extensión de la UNSAM ha significado un salto cualitativo en la realización de los encuentros y nos ha permitido, como bicicactivistas que somos, instalar la discusión sobre la bicicleta en los ámbitos académicos.

Si algo aprendimos en los encuentros es que para andar en bicicleta no hay que tener equilibrio. Si, está bien escrito, no hace falta tenerlo; el equilibrio es una consecuencia de pedalear; es algo que hay que construir más que poseer. Es que, aunque parezca de perogrullo, lo único necesario para andar en bici es hacerla andar, hacerla avanzar. Lograr fuerza e inercia con los pedales para que la bici vaya pa´lante y ahí sí, producir el tan mentado equilibrio. Si no hay propulsión, si no hay empuje, tanto el aspirante como el ciclista más mentado terminarán en los brazos de la madre tierra, o dicho más llanamente, en el piso.

La clave es persistir y estar preparados para tener una nueva sensación de movilidad. En esto, los trenes, los autos y los aviones nos han ofrecido la muy engañosa idea de que el único empuje es pasivo, donde no tenemos que hacer nada para lograr transportarnos. La bici nos demanda que nosotros pongamos la energía y que al pedalear sintamos cada círculo de empuje. Pero esa demanda se ve muy compensada, lograr andar es una experiencia notable y es lo más cerca que una persona puede estar de volar sin el concurso de alas y motores.

Las historias que se van desarrollando son fantásticas por su sencilla humanidad y quizás por ello no deseo contarlas aquí. No está mal estimado/a lector/a, que haya un poco de intimidad entre tanta red social, cámaras y guasap. Si se puede decir que hemos abordado temas como la violencia y la inequidad vial, hemos hablado sobre las consecuencias que genera una ciudad organizada casi en exclusiva para la circulación automotor más que para la vida de las personas y cómo imaginamos la bici en el espacio público. Sabemos que se han formado grupos de “egresad@s” que salen a pedalear juntos, para seguir aprendiendo entre pares, y es común que los que lo lograron aparezcan a contar su experiencia a los que recién se largan. No todos lo logran, no nos sentimos autorizados o capacitados para decir por qué no lo hacen; pero si se que casi nueve de cada diez participantes terminan siendo nuevos ciclistas y esa estadística no está para nada mal.   

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Quizás lo más sorprendente de la experiencia haya sido que nosotros creíamos que íbamos a enseñar y terminamos aprendiendo miles de cosas sobre la bicicleta que aún en nuestra noche más soberbia de creernos los ciclistas consumados ni siquiera llegábamos a la sombra de saber. Es que nadie sabe lo que sabe hasta que lo transmite a otros y por eso el erudito es un solitario. Sabe que sabe pero solo él lo sabe. Ahora, sin dudas, pocas cosas son tan emocionantes como acompañar a quien hasta hace poco era un perfecto desconocido en lograr algo tan pospuesto y verlo sonreír como si tuviera seis o siete años al iniciar sus primeras e imborrables pedaleadas. Esto ha sido nuestro orgullo, nuestro privilegio y por qué no decirlo, nuestro combustible que a diferencia del petróleo, esperamos sea inagotable.

 

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Los próximos sábados 16/04, 23/4 y 30/04 concretaremos los primeros tres encuentros del 2016, para lograr que el andar en bicicleta suceda. Gracias a la colaboración de la Universidad de San Martín, a través de la Secretaría de Extensión Universitaria podemos llevar a cabo esta nueva edición del proyecto.

La UNSAM nos brinda un espacio físico seguro y muy apto para realizar la actividad. Para nosotros esto significa poder seguir sosteniendo este espacio de aprendizaje que ya lleva cuatro años.

Los tres sábados nos encontramos a las 15 hs en la entrada al Campus de la Universidad, 25 de Mayo y Francia, San Martín, a pocas cuadras de la Av. Gral. Paz; más precisamente en el edificio del teatro.

Como siempre, la actividad es libre y gratuita y tener bicicleta no es obligatorio ni necesario.

Les pedimos que confirmen su participación por mail a correo.extension@unsam.edu.ar, con copia a ciclofamilia@gmail.com, con su nombre.

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Ciclofamilia participará del evento global más importante para los promotores de la bicicleta como alternativa de transporte urbano: el Foro Mundial de la Bicicleta Chile 2016 (FMB5) que se realizará del 31 de marzo al 5 de abril en cuatro comunas de la capital chilena.

El FMB5 tendrá como lema “Energía humana, poder ciudadano” y será un espacio para debatir y proponer en torno a la bicicleta, el sistema de movilidad y la apropiación de su entorno.

Se tratarán temáticas como la energía humana, las políticas públicas desde la ciudadanía, la equidad social y el poder ciudadano.

La Plataforma Energía Humana Poder Ciudadano, organizadora del FMB5, seleccionó a Ciclofamilia como una de las organizaciones que expondrá en la jornada del 3 de abril, denominada Equidad Social.

Participaremos con el tema “Familias y bicicletas: el gran desafío del ciclismo urbano”, en el que intentaremos proponer ideas para el diseño de mejores políticas ciclistas que sean más inclusivas con l@s niñ@s, las familias y las personas con capacidades especiales.

Estamos convencidos que niños, niñas y adolescentes son los grandes segregados del espacio público – hoy centrado en la movilidad automotor – y que solo reincorporándol@s a la calle, escenario concreto de la democracia, lograremos ciudades más justas, inclusivas y de escala humana.

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Para ver un avance del programa haga clic aquí

¿Cómo afectan las diferencias de género a la hora de movernos por la ciudad? ¿Es la bicicleta una herramienta para construir ciudades más igualitarias? En el mes de la mujer, charlamos con la gente de Macleta, una de las más reconocidas organizaciones de ciclismo urbano de América Latina, sobre cómo hacer para que haya cada vez más mujeres pedaleando por la ciudad.


2838313199_52c9879d18La bicicleta siempre ha sido un vehículo de equidad entre los géneros. Fue símbolo de lucha de las primeras mujeres que se organizaron para reclamar el derecho a votar, transformó los modos de vestir femeninos y permitió una mayor autonomía de las mujeres en el espacio público. Como advirtiera la militante feminista Frances Willard a finales del siglo XIX; andar bicicleta es una demostración práctica de la igualdad entre los géneros ya que las mujeres son tan aptas para pedalear, e inclusive para repararlas, como el más mentado de los varones.

A principios del siglo XXI, la bicicleta sigue siendo una herramienta de igualdad. Más mujeres pedaleando por la ciudad no solo deja atrás las discusiones bizantinas sobre bicicletas de dama o de caballero -ellas andan con la que más les gusta- sino que es una prueba concreta de la potencia de la bicicleta en la democratización del espacio público. Pero, para lograr una movilidad urbana más igualitaria, no siempre alcanza con pedalear. Sobre como empezar a construir ciudades más pedaleables para todos los géneros hablamos con Cyntya Silva, representante del colectivo Macleta.

Construyendo una movilidad más igualitaria

tumblr_lnd7u8doOf1qh15oso1_400Macleta es una organización chilena que desde el año 2006 trabaja en promover  cambios en las opciones de transporte de la mujer incorporando la perspectiva de género en las políticas públicas en favor del ciclismo urbano. El principal objetivo de Macleta es que haya cada vez más mujeres en bicicleta moviéndose por la ciudad y para ello desarrollan tareas de investigación, de articulación con otras organizaciones y de educación ciclista. Esta singular ONG chilena ha participado en foros internacionales, como el reconocido Velo-City y es muy reconocida por haber creado la Escuela BiciMujer que ofrece a las mujeres un espacio protegido y sistemático de aprendizaje de herramientas teóricas y prácticas junto a las destrezas necesarias para utilizar la bicicleta como un medio de transporte y de empoderamiento de la mujer. “El empoderamiento refiere al creciente fortalecimiento y mejora de las condiciones de vida de una mujer, a través del ejercicio de soberanía” cuenta Cynthia y señala que “las mujeres como grupo social manejan menores recursos que los hombres, incluso dentro de un mismo grupo familiar, y acceden a empleos de menor calificación y con sueldos más deprimidos.  Para ellas, un medio de transporte como la bicicleta, es una verdadera herramienta de libertad y autonomía. Aumenta las posibilidades de trabajo, de acceso a servicios, amplia su red de apoyo y por lo tanto, sus posibilidades de ingresos y calidad de vida”.

CF: ¿Por qué les parece necesario enfocar desde una perspectiva de género la cuestión de la movilidad en bicicleta?

061120111499Cynthia: Según la encuesta de movilidad en Santiago de Chile, los patrones de viaje de las mujeres son muy distintos a los de los hombres y están altamente influenciados por las necesidades del hogar y los requerimientos de movilidad de sus miembros. Hemos podido indagar en aquellos aspectos que promueven o disuaden el uso de la bicicleta como medio de transporte y observamos que a las mujeres que usan la bici de manera ocasional, por deporte o recreación y las que la usan de manera funcional estamos sometidas a condiciones y motivaciones distintas de las de un hombre ciclista. En Macleta, esto nos motivó la idea de trabajar para que estas diferencias sean reconocidas y atendidas, tanto por quienes trabajamos por la promoción del transporte activo como también por los legisladores y funcionarios públicos que participan en la toma de decisiones respecto a los sistemas de transporte. Para lograr un transporte sustentable, amable, de acceso universal y que mejore nuestra calidad de vida, debemos buscar en conjunto las estrategias que nos permitan la inclusión de todos y todas quienes nos movemos por la ciudad, estrategias que miren el transporte desde la diversidad y el género. La búsqueda de este sistema implica reflexionar sobre la ciudad, como se construye y planifica.

CF: De acuerdo a las investigaciones que han desarrollado ¿cuáles son los principales factores que incentivan a las mujeres en la adopción de la bicicleta como medio de transporte urbano?

Cynthia: Son la  independencia, autonomía y una actitud positiva y propositiva ante nuevos desafíos. Una mujer que toma la decisión de subirse a la bicicleta y de moverse en la ciudad, ha pasado por un proceso de reconocimiento de sus propias capacidades, y ha decidido hacer uso de ellas en beneficio propio. Junto a ello, está la incorporación en las mujeres de la noción de autocuidado y bienestar integral y los beneficios físicos que conlleva el uso de la bicicleta; al pedalear nos ejercitamos ejercicio sin pagar un peso. Las mujeres pedaleamos y desafiamos a los estereotipos estéticos sobre lo femenino, como el temor a la masculinización de la imagen, así como incorporamos nuevos aprendizajes y experiencias, sin sentir amenazada la feminidad”.

Enfrentando la violencia y el acoso callejero

womenmassstart800Si bien mujeres de todas las edades y ocupaciones son las principales protagonistas de la expansión del ciclismo urbano contemporánea, no todas son rosas en el pedaleo femenino. Un tema que desde Macleta señalan como fundamental para hacer visible en las políticas dirigidas al fomento del ciclismo urbano es el de la violencia de género en la calle o acoso sexual callejero.

 

CF: ¿Cómo se enfrenta la violencia cotidiana del acoso callejero?

Cynthya: Ese es un gran tema que requiere la discusión de todos los actores sociales. Se ha normalizado la libertad con que los hombres ejercen el acoso verbal o físico a una mujer, por lo que las ‘diversas opiniones’ de diverso tipo y calibre alusivas al cuerpo de una mujer que transita por la calle son parte del panorama urbano cotidiano. Y este tipo de violencia constituye un elemento que limita a las mujeres a la hora de tomar la bicicleta y apropiarse del espacio público ya que no queremos seguir estando expuestas a ningún tipo de ‘discursos’ frente a nuestro cuerpo. Por ello es necesario una modificación a la sanción penal por acoso, pero al mismo tiempo que nos motivemos a denunciar estos actos. Mientras nosotras visibilicemos y hagamos públicas denuncias por este tipo de violencia, se generarán cambios no solo en las conductas machistas que vemos a diario, sino que seremos sujetos activos en las transformaciones sociales y culturales en cuanto a los estereotipos y roles de género.

tumblr_nslsxdeOAX1qf6o97o1_500Sobre el futuro de la bicicleta en Chile y América Latina la gente de Macleta se muestra muy optimista. “La bicicleta se ha posicionado en forma masiva en la sociedad chilena, lo que conlleva un elemento que debe ir de la mano con este aumento explosivo de ciclistas urbanos y es la educación.  Campañas de información en que se de cuenta de la existencia, acceso y uso de la ciclorutas y campañas de educación vial, no sólo para los ciclistas, sino para todos quienes usan las vías. Es necesario que las políticas de estado se adecuen a la perspectiva de bicicleta/vehículo, no sólo como un elemento recreativo.

CF: Andar en bicicleta ¿sigue siendo una forma de construir y luchar por la igualdad como a finales del siglo XIX?

Cynthya: Estamos convencidas que la bicicleta es una herramienta de transformación social. Diversas investigaciones dan cuenta que las mayores responsabilidades domésticas de las mujeres, en combinación con su acceso menor a los recursos del hogar, impactan significativamente en sus posibilidades de transportar y viajar. Este problema se observa con mayor claridad en las mujeres de hogares de menores ingresos, ya que ellas experimentan aún mayores limitaciones en cuanto al transporte que los hombres. Ante esta realidad de las mujeres en el entorno urbano, es posible sostener que la bicicleta tiene beneficios para la ciudad como un todo, pero es especialmente importante en la promoción de la equidad de género y reducción de la pobreza entre las mujeres.

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* Una versión de esta nota la publicamos en la revista Ciclismo XXI del mes de marzo de 2015. Más información sobre las Macletas podes encontrarla en www.macleta.cl y en Facebook/Macletas.

TAPAS ACU LIBRO_2“A la vista de cualquier caballo montado o con carruaje que aparezca de frente, si el caballo se asusta o si el conductor le hace signos exhortándole a la prudencia, ante el peligro de que el caballo se desboque, el ciclista está obligado a bajarse de la bicicleta y a ocultar su vehìculo todo lo que pueda de la vista del caballo” rezaba una ordenanza de circulación de la ciudad de Viena de 1894. Si bien los tiempos cambiaron bastante y hoy son pocas las chances de cruzarnos con un caballo que pueda desbocarse por un velocípedo, desde su irrupción en el espacio público, la bicicleta fue objeto de normas para regular su circulación. A finales del siglo XIX y principios del XX, muchas de esas ordenanzas eran muy estrictas respecto del tránsito de nuestro noble vehículo. No era para menos; la silenciosa velocidad que alcanzaban las bicis constituía un verdadero peligro para los transeúntes de la época.   


526103_4018790391912_1345965388_3629574_1996392755_nHoy, y luego de la llegada del automóvil, los ciclistas son definitivamente mucho menos peligrosos para los demás y para sí mismos de lo que fueron en el comienzo. Inclusive, como advierte la Organización Mundial de la Salud, sobre ellos y sobre los peatones recaen una proporción desmedida de los impactos negativos del transporte motorizado en cuanto a lesiones y contaminación, por lo que ésta organización ha pedido a los gobiernos del mundo que prioricen el objetivo de lograr que los desplazamientos a pie y en bicicleta sean más seguros y menos violentos. Una de las maneras de empezar a construir un mejor ambiente vial para todos es dedicarle un poco de tiempo a capacitarse en las destrezas y saberes necesarios para conducir cualquier vehículo en el tránsito. Junto a buenas infraestructuras viales y al efectivo control en el cumplimiento de las normas de tránsito; la capacitación vial es una de las patas necesarias para revertir los cotidianos hechos de inseguridad vial.

logo_casalSin embargo, y pese a existir un enorme consenso social al respecto, los esfuerzos del estado en sus distintos niveles no parecen estar a la misma altura. Para peor, cada vez que nos enfrentamos con algún ejercicio de capacitación vial, como cuando renovamos la licencia de conducir, lo vivimos como una carga o como una imposición en vez de tomarlo como un momento útil para nuestra vida cotidiana. También es cierto que por lo general las autoridades viales en vez de apelar a la inteligencia de los conductores y ofrecer estos saberes como algo útil y práctico, que puede salvar vidas y ahorrar lesiones;  presentan la capacitación como un requisito burocrático más para obtener el ansiado registro, apenas como una mera formalidad.

Por todo esto, la aparición del programa “En Bici Seguro” (www.enbiciseguro.org.ar) producido por la Asociación de Ciclistas Urbanos (A.C.U.), es una  excelente noticia para las y los ciclistas y el resto de los habitantes del mundo vial. El objetivo de la iniciativa, de alcance nacional, es proporcionar de manera clara y didáctica consejos y técnicas para andar en bicicleta por la ciudad con confianza y seguridad. Realizado por ciclistas y para ciclistas, el portal aporta saberes viales específicos sobre la bicicleta, intentando superar los paradigmas de comunicación basados en el miedo sobre su uso.

Andy SingerAllí, a partir del potencial de difusión de internet y de las redes sociales, los ciclistas pueden obtener materiales gráficos, videos, artículos especializados y contenidos multimediales que van desde el uso correcto del casco, las formas de circular por calles y avenidas y la normativa básica sobre la bicicleta, hasta como transportar de manera segura a los niños a bordo de la bici, cuestión en la que Ciclofamilia tiene el gusto de colaborar con notas y consejos. Pero el programa “En Bici Seguro”, que cuenta con el respaldo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y el financiamiento del Banco Mundial, no se limita solamente al portal en internet. Durante el 2014 y el 2015 realizó distintas charlas en colegios, municipios, universidades y organizaciones de la sociedad civil, así como intervenciones en la vía pública, además de capacitación para agentes multiplicadores en todo el país.

Para Néstor Sebastián, presidente de la A.C.U. y coordinador de En Bici Seguro “el programa es una respuesta a la problemática del tránsito actual, porque como la bicicleta ya esta en la agenda pública, el paso siguiente es avanzar en la capacitación de los ciclistas”.  Por ejemplo, en el portal se brindan ejemplos de conducción concretos y basados en situaciones cotidianas que resultan útiles para identificar factores de riesgo a bordo de la bicicleta, y estar prevenidos . Como cuenta Sebastián, quien es Licenciado en Accidentología y Prevención Vial, al conocer las normas de funcionamiento del tránsito “podemos prevenir situaciones y en esto de la prevención nuestra sociedad está como un paso atrás, estamos muy acostumbrados a la falta de prevención”.

“En Bici Seguro” es un aporte muy importante para entender mejor el tránsito en el que nos movemos cotidianamente como ciclistas, para reconocer nuestras creencias y actitudes equivocadas en la calle y poder cambiarlas. Y es también una contribución desde la cultura de la bicicleta a la conquista de un ambiente vial más seguro y menos violento, no solo para los ciclistas, sino también para todas las personas que día a día ponen sus pies en la vía pública.

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*Una versión de esta nota la publicamos en la Revista Ciclismo XXI de mayo de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 15.000 veces en 2015. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 6 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

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