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TAPAS ACU LIBRO_2“A la vista de cualquier caballo montado o con carruaje que aparezca de frente, si el caballo se asusta o si el conductor le hace signos exhortándole a la prudencia, ante el peligro de que el caballo se desboque, el ciclista está obligado a bajarse de la bicicleta y a ocultar su vehìculo todo lo que pueda de la vista del caballo” rezaba una ordenanza de circulación de la ciudad de Viena de 1894. Si bien los tiempos cambiaron bastante y hoy son pocas las chances de cruzarnos con un caballo que pueda desbocarse por un velocípedo, desde su irrupción en el espacio público, la bicicleta fue objeto de normas para regular su circulación. A finales del siglo XIX y principios del XX, muchas de esas ordenanzas eran muy estrictas respecto del tránsito de nuestro noble vehículo. No era para menos; la silenciosa velocidad que alcanzaban las bicis constituía un verdadero peligro para los transeúntes de la época.   


526103_4018790391912_1345965388_3629574_1996392755_nHoy, y luego de la llegada del automóvil, los ciclistas son definitivamente mucho menos peligrosos para los demás y para sí mismos de lo que fueron en el comienzo. Inclusive, como advierte la Organización Mundial de la Salud, sobre ellos y sobre los peatones recaen una proporción desmedida de los impactos negativos del transporte motorizado en cuanto a lesiones y contaminación, por lo que ésta organización ha pedido a los gobiernos del mundo que prioricen el objetivo de lograr que los desplazamientos a pie y en bicicleta sean más seguros y menos violentos. Una de las maneras de empezar a construir un mejor ambiente vial para todos es dedicarle un poco de tiempo a capacitarse en las destrezas y saberes necesarios para conducir cualquier vehículo en el tránsito. Junto a buenas infraestructuras viales y al efectivo control en el cumplimiento de las normas de tránsito; la capacitación vial es una de las patas necesarias para revertir los cotidianos hechos de inseguridad vial.

logo_casalSin embargo, y pese a existir un enorme consenso social al respecto, los esfuerzos del estado en sus distintos niveles no parecen estar a la misma altura. Para peor, cada vez que nos enfrentamos con algún ejercicio de capacitación vial, como cuando renovamos la licencia de conducir, lo vivimos como una carga o como una imposición en vez de tomarlo como un momento útil para nuestra vida cotidiana. También es cierto que por lo general las autoridades viales en vez de apelar a la inteligencia de los conductores y ofrecer estos saberes como algo útil y práctico, que puede salvar vidas y ahorrar lesiones;  presentan la capacitación como un requisito burocrático más para obtener el ansiado registro, apenas como una mera formalidad.

Por todo esto, la aparición del programa “En Bici Seguro” (www.enbiciseguro.org.ar) producido por la Asociación de Ciclistas Urbanos (A.C.U.), es una  excelente noticia para las y los ciclistas y el resto de los habitantes del mundo vial. El objetivo de la iniciativa, de alcance nacional, es proporcionar de manera clara y didáctica consejos y técnicas para andar en bicicleta por la ciudad con confianza y seguridad. Realizado por ciclistas y para ciclistas, el portal aporta saberes viales específicos sobre la bicicleta, intentando superar los paradigmas de comunicación basados en el miedo sobre su uso.

Andy SingerAllí, a partir del potencial de difusión de internet y de las redes sociales, los ciclistas pueden obtener materiales gráficos, videos, artículos especializados y contenidos multimediales que van desde el uso correcto del casco, las formas de circular por calles y avenidas y la normativa básica sobre la bicicleta, hasta como transportar de manera segura a los niños a bordo de la bici, cuestión en la que Ciclofamilia tiene el gusto de colaborar con notas y consejos. Pero el programa “En Bici Seguro”, que cuenta con el respaldo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y el financiamiento del Banco Mundial, no se limita solamente al portal en internet. Durante el 2014 y el 2015 realizó distintas charlas en colegios, municipios, universidades y organizaciones de la sociedad civil, así como intervenciones en la vía pública, además de capacitación para agentes multiplicadores en todo el país.

Para Néstor Sebastián, presidente de la A.C.U. y coordinador de En Bici Seguro “el programa es una respuesta a la problemática del tránsito actual, porque como la bicicleta ya esta en la agenda pública, el paso siguiente es avanzar en la capacitación de los ciclistas”.  Por ejemplo, en el portal se brindan ejemplos de conducción concretos y basados en situaciones cotidianas que resultan útiles para identificar factores de riesgo a bordo de la bicicleta, y estar prevenidos . Como cuenta Sebastián, quien es Licenciado en Accidentología y Prevención Vial, al conocer las normas de funcionamiento del tránsito “podemos prevenir situaciones y en esto de la prevención nuestra sociedad está como un paso atrás, estamos muy acostumbrados a la falta de prevención”.

“En Bici Seguro” es un aporte muy importante para entender mejor el tránsito en el que nos movemos cotidianamente como ciclistas, para reconocer nuestras creencias y actitudes equivocadas en la calle y poder cambiarlas. Y es también una contribución desde la cultura de la bicicleta a la conquista de un ambiente vial más seguro y menos violento, no solo para los ciclistas, sino también para todas las personas que día a día ponen sus pies en la vía pública.

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*Una versión de esta nota la publicamos en la Revista Ciclismo XXI de mayo de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 15.000 veces en 2015. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 6 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

Parece una contradicción, pero para enfriar el planeta hay que empezar a calentar la bici. Es que la producción ilimitada de bienes, mucho de ellos desechables e innecesarios, junto al consumo intensivo de recursos no renovables,  nos está llevando a una de las más profundas crisis ambientales y económicas que haya atravesado la humanidad. En los últimos cien años, debido al uso masivo de combustibles fósiles se liberaron y -pese a todos los acuerdos internacionales para su reducción- se siguen liberando enormes cantidades de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. Este proceso, conocido como calentamiento global, tiene y tendrá enormes consecuencias en la alimentación, la salud y en la localización de millones de seres humanos.

Pero no solo se trata del cambio climático, la distribución de las consecuencias y los beneficios de este modo de producir son escandalosamente injustas. Solo el 15% de la población mundial que vive en los países de altos ingresos es responsable del 56 % del consumo total del mundo; lo que implica que si toda la población mundial viviera como un habitante medio de los países de altos ingresos, se necesitarían 2.6 planetas para sostener ese consumo. Por ello, y más allá de que cada país adopte las mejores prácticas sustentables de acuerdo a su responsabilidad y su capacidad económica; es necesario entender que el único camino para resolver la crisis ambiental contemporánea es promover más igualdad entre las personas que habitamos el planeta. Y si se trata de igualdad, es hora de poner nuestra mirada en el vehículo más democrático, igualitario y limpio que existe: La Bicicleta.

Verdadera Energía Renovable para la ciudad

Las ciudades acaparan cerca del 75% del consumo energético global y son también las responsables de 75% de las emisiones de carbono y otros gases contaminantes. Buena parte de ese consumo está relacionado con las actividades vinculadas al transporte donde los combustibles fósiles, como sabemos los ciclistas cada vez que estamos atrás de un automóvil, son la principal fuente de energía.

Algunas estimaciones recientes, avaladas por la Organización Mundial de la Salud, sugieren que la contaminación urbana como causa de muertes prematuras es superior a lo que se pensaba. “Las ciudades deben tener la capacidad de recuperación, autosuficiencia y sostenibilidad social, económica y ambiental, ya que el rol que ocuparán en el futuro será fundamental. Dentro de 20 años, el 60% de la población mundial vivirá en ellas” afirma María Cecilia Boudin, geógrafa experta en cuestiones ambientales. Y señala que, como la combustión de los vehículos introduce en el ambiente urbano gases de efecto invernadero a gran escala que dañan el ambiente y la salud de las personas; es necesario desincentivar el transporte automotor y alentar formas alternativas de transporte que no contaminen. “La bicicleta, no solo no produce ningún tipo de contaminación directa, sino que es mucho más económica, fomenta una población activa y saludable y requiere menos gastos de mantenimiento” concluye.  

Ya durante la crisis del petróleo en los años 70 del siglo pasado, que demostró la enorme dependencia que el mundo desarrollado tiene respecto de los combustibles fósiles; la bicicleta comenzó a ser reconocida como un vehículo eficiente y amigable con el medio ambiente urbano, cuyo aporte no podía ser obviado en la solución de la crisis ambiental y energética. No es para menos; un hombre en bicicleta es mucho más eficiente que caminando, más que los aviones a propulsión o que los caballos. Y como recuerdan Watson y Gray en “El libro de la bicicleta” de 1978, la energía de un litro de petróleo comparada a la que un ciclista obtiene de la comida, permite pedalear casi 400 km sin ruidos, ni polución. Pero, pese a todas sus ventajas, recién en este principio del siglo XXI, la bicicleta está siendo tenida en cuenta como un vehículo que puede contribuir al objetivo de que nuestras ciudades sean más  sustentables. Para lograr esto, lo primero que hay que hacer es cambiar la perspectiva y dejar de pensar en que todas las necesidades de transporte se resuelven a motor.

Por ejemplo, el hecho de que mercaderías muy livianas, como las mercaderías del comercio minorista, sean transportadas entre distancias muy cortas por vehículos muy pesados, constituye una de las grandes paradojas de la logística urbana. Para ayudar a resolver esta cuestión; se creó en 2011 el proyecto CycleLogistics (www.cyclelogistics.eu) que tiene como objetivo promover que las empresas de logística adopten bicicletas de carga en sus opciones de transporte para mover mercancías más grandes que sobres o papelería en las ciudades europeas. Para ello instan a las autoridades locales a crear infraestructuras y marcos normativos que favorezcan la adopción de la bicicleta en la cadena de abastecimiento urbano. Los responsables del proyecto aseguran que al menos un 25% de los transportes que hoy se realizan en vehículos de motor por la ciudad, podrían ser efectuados con distintos tipos de bicicletas de carga, opción que además de ser más económica, genera menos congestión de tránsito y menos polución. El proyecto, cuenta con el apoyo de la Unión Europea e incluye a autoridades locales, compañías de transporte y a la Federación de Ciclistas Europeos.

¿Pagar por transporte o que te paguen por transportarte? En algunos países y ciudades de Europa se están implementando incentivos económicos para que sus ciudadanos adopten la bicicleta como medio de transporte personal. Francia, Holanda, Gran Bretaña y Bélgica son los países que lideran esta propuesta. En el caso de Bélgica por ejemplo, las empresas y los organismos públicos pueden pagar a los trabajadores deducciones fiscales de hasta 0,21 euros por cada km recorrido en bicicleta por día, con un máximo de 15 km/día. Pero estas propuestas no solo son patrimonio europeo.

10801556_622768334493746_682582307395375460_nEn Buenos Aires, la Asociación del Personal de Dirección de la Empresa Subterráneos de Buenos Aires (APDESBA) ha implementado un plan piloto para promover el uso de la bicicleta entre sus integrantes. La iniciativa abarca a los 120 afiliados al gremio, un tercio del personal de la empresa, y contempla abonar $ 0,10 por kilómetro recorrido. Más allá de los montos, la medida tiene un alto valor simbólico, porque se origina en una organización gremial. “Hacía rato que daba vueltas la idea de ofrecer un incentivo para usar la bici, como se ha hecho durante más de un siglo con el auto. Creemos que es probable que ciertas personas agarrarán la bici con este programa y que una vez que empiecen, no se bajarán más” afirma Matías Fernández Long, responsable de la propuesta y ciclista urbano. Y agrega, “la idea es que la empresa levante la apuesta y ofrezca un monto para todos los empleados”.

Estos son apenas dos ejemplos sencillos y prácticos de cómo la bicicleta está cambiando la forma de enfrentar los problemas de contaminación ambiental de las grandes ciudades y existen muchos más que seguiremos tratando en próximas notas. Pero lo importante es reconocer que cada ciclista que se lanza a la calle para pedalear por placer o para viajar a sus actividades no solo está ganando en felicidad y salud, sino que está empezando a construir, a fuerza de pedal, una nueva forma de habitar   nuestras ciudades y el planeta donde la simple y eficaz energía humana vuelve a tener valor.  

*Una versión de esta nota la publicamos en la Revista Ciclismo XXI de abril de 2014

No esperes más para empezar a andar…unsam-bicicleta-2015-01

La Drasiana

La Drasiana

Que todo retorna, no es ninguna novedad. Lo novedoso es la forma en que las cosas regresan, qué es lo que hace que ideas y materiales anclados en lo profundo de la memoria reaparezcan con formas contemporáneas. Desde el principio, la madera ha estado ligada a la historia de la bicicleta; los Celeríferos fueron vehículos de dos ruedas construidos en madera, que se propulsaban por la fuerza de las piernas del jinete contra el suelo. Con las drasianas, verdaderas antecesoras de las bicicletas modernas de principios del siglo XIX la estructura se perfecciona y aparecen algunos novedades fundamentales en la evolución de la bici como la posibilidad de conducir la rueda delantera, de ajustar la altura del sillín y un sistema de frenado. Pero las piernas contra el suelo seguirán siendo la forma de tracción hasta que Pierre Michaux, casi medio siglo más tarde, le agregará a la drasiana unos pedales a la rueda delantera inventando el primer biciclo, también en madera. Tanto éxito tuvo ese primer diseño y los que le siguieron, que Pierre y su hijo Ernst son considerados los pioneros de la industria de la bicicleta.

En el siglo XX, si bien se desarrollaron cuadros de madera, este noble material fue relegado a accesorios y, hasta mediados del siglo XX, a los aros especialmente en bicicletas de competición. El ciclista viajero podrá apreciar en el Museo Rocsen, en Nono, provincia de Córdoba, una bicicleta Littorina de 1939, hermoso ejemplar construido casi en su totalidad en madera. Pero es en el siglo XXI donde este material vuelve a ser tenido en cuenta para fabricar bicicletas, ahora de altísima gama. En España la empresa Cyclowood, desarrolla bicis de ruta, ciudad y mtb realizadas con cuadros monocascos y diseños de una gran belleza y excelentes prestaciones. Inclusive Audi, en acuerdo con la estadounidense Renovo, eligen la madera para sus líneas de ruta y urbanas. Más al sur del mundo, un joven carpintero de Buenos Aires también desarrolla sus bicicletas en madera y nos cuenta por qué este material puede volver a ser clave en la futura evolución de la bici.  

Ciclista, carpintero, reciclador

_MG_2188Matias Flocco de 29 años, es un artista, pintor y carpintero de Villa Urquiza, quizás uno de los barrios más ciclistas de Buenos Aires. Desde muy joven trabaja con la madera, primero hizo bastidores enmarcados, luego muebles y más tarde empezó a experimentar con materiales reciclados. Si bien se define como ciclista desde la niñez, fue en La Fabricicleta, taller abierto de ciclomecánica popular de Villa Urquiza, donde sus conocimientos sobre la bicicleta dieron un salto cualitativo; “en La Fabricicleta conocí otro mundo de la bici, algo casi expresivo, distinto de ir a comprar un plato o un repuesto solamente” cuenta. También reconoce los importantes consejos que recibió en su formación de Santiago Oliver, mecánico, restaurador y dueño de Born in Garage y de Ángel Díaz, de Rodados Díaz.

La madera para él no solo es un material más, es también parte de una ética de trabajo. “Lo más importante de mi laburo es que trabajo con material reciclado, eso es fundamental. Hoy existe una crisis ambiental y para mi este oficio tiene que ser ecológico. El origen de mis materiales son pisos, demoliciones. Hoy se sigue talando el norte del país de una forma que es increíble y que deja impactos muy negativos en la tierra”. Pero, además de su compromiso ambiental, este carpintero ciclista le otorga una enorme importancia al trabajo en el taller;  “mi intención es trabajar como un luthier, con las incrustaciones que quiera el cliente, pieza por pieza y personalizado. No quiero producir bicicletas en serie”.   

¿Cómo se hace una bicicleta de madera?

Matías está convencido de que una bicicleta se puede hacer en su totalidad en madera pero señala que, como es un material orgánico, para algunas partes de la bici no es muy conveniente. “La madera no tiene que ser un dogma, algo para todo; si bien los ejes de las carretas eran de madera, para rodamientos el metal funciona mucho mejor” señala, “he visto bicis enteras de madera, pero después hay que ver si funcionan durante años. Para mi la durabilidad en el diseño forma parte de la sustentabilidad”.

Matias FloccoLas bicicletas de Flocco están hechas en pinotea, una pinácea norteamericana de una familia de bosques casi extinta. Matías la consigue en demoliciones de casas antiguas y para las incrustaciones y trabajos de detalle utiliza el pino abeto o el ébano, que consigue de una fábrica de guitarras de Villa Lynch que ya cerró. Cuenta que las hace en pinotea “porque es una madera resinosa y eso permite que no tenga mucho movimiento; la madera cuando es porosa, con los cambios de temperatura y humedad, puede hincharse, puede doblarse, en cambio la resina de la pinotea permite que sea muy estable. Tiene mucha dureza pero también mucha flexibilidad”.

El proceso continúa con un revestimiento con una laca poliuretanica, igual a lo que se hace con pisos o embarcaciones, y una vez terminado el cuadro, se le da entre tres o cuatro manos de un sellador base para que pueda soportar la lluvia y proteger la bici. ¿Cuanto se tarda en hacer una bici en madera? “Trabajando ocho horas y con un ayudante he llegado a hacer dos cuadros en tres semanas” responde, pero aclara que “en carpinteria no solo son las horas propiamente de trabajo, sino que hay muchas horas de secado, de espera, que son difíciles de ponderar”.

Para las uniones del cuadro, Matías prefiere no trabajar con resinas o pegamentos epoxi y por ello desarrolló un diseño que remite a los antiguos galpones ferroviarios con una planchuela, listones y bulón pasante. “Este diseño no presenta movimientos en las placas, hay un margen de resistencia y si se quiebra una parte es muy fácil de reemplazarla, porque funciona como un mecano”. Una particularidad que tienen los diseños de Flocco es que el espacio entre la caja pedalera y el eje trasero es un poco más largo que en las bicis tradicionales, por la flexión que debe resistir el material. Para aprovecharlo, en la parte de arriba colocó un sistema de iluminación led integrada y en la parte de abajo una pequeña caja al final de las vainas, que parece recordar a las cajitas de música.

Todas las bicicletas que fabrica Matías son objetos únicos, no solo porque están hechas a pedido sino porque también es único su material. “La madera que uso, que  proviene de pisos de alrededor de ochenta años, siempre viene con marcas; puede ser la textura, un bulón que la atravesó, y si le quito todas esas marcas mi trabajo tendría la misma terminación que si usara madera virgen. Las marcas cuentan la historia del diseño y son parte de la idea de la sustentabilidad, tienen que ver con otro hombre que también trabajo con esa madera. Una vez encontré un listón firmado por un italiano colocador de pisos, de 1924” cuenta.

Pedalear la madera

Bicicleta de madera Flocco #001Una bicicleta fabricada por Matías Flocco pesa alrededor de doce kilos, aunque sus componentes pueden cambiar a pedido del futuro dueño, y están pensadas para el ciclismo urbano y recreativo. Como las hechas en bambú, todas las bicicletas fabricadas con materiales vivos combinan rigidez y flexibilidad, cosa que en otros materiales es casi una contradicción. Esta singular propiedad hace que tengan un andar que se adapta con enorme versatilidad a los rigores del camino, suavizando los impactos y proponiendo un manejo más liviano y confortable que para Flocco evoca de alguna manera a los barcos de madera; “hay hasta sonidos que se le parecen” sostiene. Y obviamente en la calle no pasa desapercibida y atrae miradas, comentarios y preguntas de los ocasionales viandantes. “Tenés que estar tan predispuesto a pedalear como a socializar”, dice Matías entre risas.

Pero más allá de las notables prestaciones de la madera para construir bicicletas de todo tipo, las características propias del material imponen una nueva manera de producir las cosas. Esta otra cualidad que tiene la madera, la de ser más sustentable, de requerir procesos de trabajo donde las manos y los deseos del hombre intervienen de manera directa, hacen que cada bici viva nos acerque un poco, y pedaleando, a producir los grandes cambios que nuestra sociedad y el planeta necesitan de manera urgente.

POSTAL

Para conocer más sobre sus bicicletas de madera podés visitar su pagina en internet http://www.matiasflocco.com o en Facebook http://www.facebook.com/salvador.muebles

*Esta nota la publicamos en la revista Ciclismo XXI d Abril de 2015.

Los sábados 19/9, 26/9 y 3/10 del 2015 vamos a realizar tres encuentros para lograr que el andar en bicicleta suceda esta primavera. La actividad es libre y gratuita y tener bicicleta no es obligatorio ni necesario. Los encuentros los organizamos desde la secretaría de extensión de la Universidad de San Martín, lo que nos permitirá contar con un espacio físico muy apto en su campus, además de bicicletas de su flota para realizar la actividad.

Los tres sábados nos encontramos a las 15 en la entrada al Campus de la Universidad, 25 de Mayo y Francia, San Martín, a pocas cuadras de la Av. Gral. Paz; más precisamente en el edificio del teatro.
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En este link esta cómo llegar y los medios de transporte: http://www.unsam.edu.ar/comunidad/salud/cau/comollegar.asp.
No hace falta concurrir a los tres encuentros, en cada uno de ellos los participantes se llevaran ideas y nociones para que puedan lograr andar.
Les pedimos que nos vayan confirmando su participación al correo correo.extension@unsam.edu.ar solo con su nombre.
Si llueve, cosa que los pronosticadores no auguran, lo pasamos para los sábados siguientes.
Los esperamos.

Una hermosa entrevista con la gente de B Invasión Bicicleta, por Radio Colmena, donde hablamos de los hijos, de la violencia vial y hasta de Capusotto en bicicleta. ¡Muchas gracias por la invitación!

 

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